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LA ESCLAVITUD EN CÁDIZ (II) NEGREROS CATALANES Y NEGREROS GADITANOS

por José Mª Jurado

En 1791 la revolución de los esclavos contra Francia, como potencia colonial, tuvo lugar en la parte occidental de la isla de La Española. Con la independencia se recuperó el nombre original del país: Haití. Para conmemorar este aniversario la  Conferencia General de la Unesco proclama el 23 de agosto de cada año como  Día Internacional del Recuerdo de la Trata de Esclavos y de su Abolición.

 

NEGREROS        

Que el negocio de la trata de negros era floreciente y de gran influencia en la ciudad en los siglos XVIII y parte del XIX es algo conocido. Menos conocido puede ser la filiación de los negreros, la importante presencia de la burguesía catalana y gaditana así como la trama organizada, sobre todo desde el período de trata clandestina, esto es a partir de 1820. El tráfico de seres humanos, perfectamente organizado por un grupo de navieros y armadores recuerda mucho las organizaciones actuales del narcotráfico. Entre los negreros más importantes citamos los siguientes.

De arriba abajo en la escala social tenemos a la reina madre Mª Cristina de Borbón dos Sicilias, casada con su primo el rey Fernando VII y madre de Isabel II, y a su segundo esposo, el sargento Agustín Muñoz.

La reina disponía de un gran número de esclavos y animaba a tenerlos, en sus territorios, cafetales e ingenios cubanos. Cobraba una comisión por cada pieza desembarcada, incluso cuando la trata fue declarada ilegal y antes de la abolición en 1886. Tuvo negocios negreros con el general Narváez, abrió una agencia en París y reinvertía las ganancias, entre ellas las producidas por la esclavitud, en industrias como desestanco de sal, minas de Asturias, ferrocarriles etc. lo que hoy se diría lavado de dinero. Fue gran inversora y negociante.

María Cristina de Borbón dos Sicilias

 

Personaje importante es, sin duda, Leopoldo O´Donnell, expresidente de gobierno, fue nombrado por Narváez como Capitán General de Cuba (1843-1848). En la isla reprimió duramente conatos de revueltas de esclavos y al propio tiempo, mostró gran interés por la esclavitud, como negocio, obteniendo pingües beneficios puesto que impuso una tasa a los negreros de 51 pesos por cada pieza desembarcada, según el cónsul británico en la isla, que le estimó un montante de unos 500.000 pesos durante su estancia en la isla, toda una fortuna.

Leopoldo O’Donnell

 

 

NEGREROS CATALANES

Si ya Cataluña había sido puerto mediterráneo de esclavos en el siglo XV, siglos más tarde y al socaire de las colonias ultramarinas se desató una auténtica fiebre hacia Cuba y otras posesiones españolas. Hasta 1833 las Antillas fueron refugio de buscavidas dispuestos a enriquecerse rápida y fácilmente, y para ello la trata y la esclavitud se ofrecían como la gran panacea enriquecedora. Los ingenios cubanos que comprendían territorios, maquinarias y seres humanos, proporcionaron fortunas rápidas a los que serían llamados Indianos, catalanes muchos de ellos, como Miquel Biada i Bunyol,  promotor del ferrocarril en la península aunque, curiosamente, Cuba disponía de ferrocarril en 1825, antes que en España.  En Cuba, crea su compañía, Biada y Cía, y se dedica a la trata de esclavos africanos, enriqueciéndose y lavando las ganancias de la trata en inversiones en ferrocarriles.

Aunque cierta parte de la oligarquía catalana permaneció al margen de esta actividad, entre los negreros destacan determinados miembros de la sociedad burguesa catalana que lograron, con la trata, un rápido enriquecimiento que podía llegar hasta el 90% de beneficios.

La máxima dedicación al tráfico negrero tuvo lugar, precisamente en el siglo XIX, durante la etapa ilegal, en pleno período de prohibición.  El crecimiento económico producido por el azúcar y, en parte el café, cada vez se debía más a la mano de obra negra y esclava por lo que los propietarios eran contrarios a cualquier manifestación abolicionista. Además, la ley jugaba a su favor ya que, hasta 1820, el comercio de seres humanos era legal.

En esta etapa “legal” barcos catalanes transportaron a más de 30.000 esclavos negros a América. Y con posterioridad a 1820, las autoridades españolas solían hacer la “vista gorda” y poca atención prestaban a las denuncias de cónsules y de la armada británica por lo que la trata continuó hasta 1860.

La persecución de la flota inglesa a buques negreros y los esfuerzos de diplomáticos ingleses y espías provocaron la ocultación de la actividad. La persecución se debía a un doble motivo; por un lado, el cumplimiento del tratado bilateral con España que prohibía la trata y, como en Inglaterra se prohibió la esclavitud y tuvieron que contratar jornaleros, no consentían que otros países tuvieran mano de obra gratuita en las colonias, y así se impedía que España se beneficiase de la situación. Siendo la esclavitud elemento básico en la economía cubana, más importante y rica que la de España, el estrangulamiento de la esclavitud significaba empobrecimiento. De esta lógica perversa se deriva el incumplimiento del tratado durante unos cincuenta años.

 

CAPTURA Y TRANSPORTE DE ESCLAVOS

 

                      Distribución de esclavos en la popa de un buque negrero

 

 

Los tratantes catalanes blancos, sorteando a Portugal, capturaban a los esclavos o los compraban o cambiaban por mercancías a los tratantes negros (jefes de tribus) de poblados de la costa occidental de África.  Comenzaba entonces una travesía del Atlántico de unos tres meses.  La “mercancía” viajaba encadenada y, para ahorrar espacio, tumbados o sentados sobre sus propias heces, vómitos y orines en el fondo de la bodega.

Se les proporcionaba agua y eran alimentados, aunque no quisieran, y dos veces a la semana salían cubierta a estirar las piernas.

Los enfermos eran arrojados al mar y, en muchos buques, solían aparejar redes laterales exteriores colgando para evitar suicidios o fugas.

 

 

Al arribar al destino eran trasladados a almacenes donde eran bien alimentados durante un tiempo necesario “de engorde”, y al estar recuperados y limpios ya estaban preparados para la subasta o la compraventa y marchar a los ingenios azucareros, plantaciones o cafetales. Ni que decir tiene que los beneficiados de este mercado eran, de mayor a menor, el negrero promotor, el capitán del barco y la tripulación.

La guerra de Cuba (1868-1878) de carácter antiesclavista, y la presión también antiesclavista británica provocó, poco a poco, el retorno a Barcelona de recursos financieros y de capitales cubanos de cualquier origen, legal o ilegal; del comercio de esclavos, de plantaciones, de los ingenios azucareros. El negocio duró hasta 1886, cuando se produjo la liberación de 25.000 esclavos en las colonias de ultramar.

Hay quien opina que esta reinversión de los indianos tiene que ver con el empuje industrial catalán de finales del XIX. En cualquier caso la trata negrera siempre ha estado en muy buena y estrecha relación con la política, las finanzas y los establecimientos bancarios.  Tan sólo hay que conocer siquiera someramente, las biografías de los negreros.

 

ALGUNOS TRATANTES

Entre los tratantes del comercio humano figuran Pere Mas Roig, su hermano Joan y el primo carnal Gaspar Roig, todos ellos negreros y antepasados del político actual Artur Mas, expresidente de la Generalitat y tataranieto de Joan Mas. También participaron del mercado esclavista en el siglo XIX, como negreros, los antepasados de otro político, Alejo Vidal-Quadras. También se lucró con el negocio de los esclavos Josep Xifré, primer presidente de la Caja Ahorros Barcelona, embrión de La Caixa.

Joan Güell, el del parque Güell, y consuegro de Antonio López se enriqueció en la trata de esclavos. Joan Güell i Ferrer se trasladó a La Habana en 1818 donde hizo una enorme fortuna en unos pocos años gracias a su habilidad para los negocios, principalmente la trata de esclavos. A su vuelta Barcelona invirtió en empresas metalúrgicas el capital obtenido de la trata.

Las empresarias Alicia y Esther Koplowitz,  tienen relación con estos asuntos ya que su madre Esther Romeu de Juseu y Armenteros, de la aristocracia cubana amén de distinguidos títulos de marquesa y otros, poseía grandes plantaciones con centenares de esclavos. Actualmente Esther María Koplowitz y Romero de Juseu, sigue siendo la viii marquesa de Casa Peñalver y su hermana Alicia es la vii marquesa de Bellavista

El que sería fundador del Banco de Bilbao, Pablo Epalza, amasó también gran parte de su fortuna con la trata.

O el ya citado Miquel Biada i Bunyol promotor del tren Barcelona-Mataró, Juan Manuel Manzanedo, de Santoña cuyo pasado oscuro registró Pérez Galdós en sus Episodios Nacionales, llegó a Cuba como sirviente y acabó amasando una gran fortuna como traficante que después reinvirtió en la promoción del prestigioso barrio de Salamanca en Madrid.

También los Samá y la familia Goytisolo, antepasados de los escritores, todos ellos vinculados con la trata.

Se calcula que los beneficios de la trata ilegal (1821-1867) ascendieron a la baja a 58 millones de dólares (calculando sobre 443.399 esclavos vendidos) pero el número de esclavos puede haber sido superior, hasta los 700.000 por lo que  los beneficios puede que se aproximaran a unos 2.000 millones de reales (equivalentes a unos 100 millones de dólares) a lo que habría que añadir beneficios colaterales de astilleros, navieros etc.

Del papel que tuvieron los catalanes en la trata negrera es explícita y clarificadora esta conocida y repetida cita atribuida a esclavos cubanos

             Dios mío, quién fuera blanco, aunque fuera catalán.

Pere Mas Roig

 

 

Alejo Vidal-Quadra Ramón (1826-1914)

 

NEGREROS GADITANOS

 

Justamente en Cádiz por la importancia que esta ciudad tuvo con el mundo de la esclavitud, y al cumplirse 200 años del Tratado España-Gran Bretaña

(1817) declarando ilegal la actividad negrera y organizado por la Universidad de Cádiz y la Universidad Pompeu Fabra tuvo lugar, hace tres años un Congreso Internacional sobre la Esclavitud que ha producido importante material bibliográfico, que parcialmente ha servido, como fuentes de este trabajo.

La ciudad de Cádiz, junto con Liverpool y Bristol, también Nantes o Burdeos fue de las más activas en el negocio esclavista. Tanto es así que en Cádiz se funda la primera compañía negrera de España, la Compañía Gaditana de Negros (1765-1772) y desde Cádiz parte la última exportación de esclavos negros hacia las Antillas.

 

Entre los negreros tanto gaditanos o que operaban desde Cádiz, cabe citar al catalán Jaime Tintó Miralles, dedicado  intensamente al tráfico ilegal de esclavos según informa Martín Rodrigo en su trabajo sobre Cádiz y el tráfico ilegal de esclavos en el Atlántico así como a los “tres de Cádiz” pertenecientes a la red negrera auspiciada por Tintó que eran José de la Vega, José de Hano Sierra y Antonio de la Concha, junto a José María Urzaingui, Juan Antonio Guerrero y Joaquín Gómez Hano de la Sierra.

 

En el Congreso citado celebrado en Cádiz sobre la esclavitud, se indica como el negrero más rico de Cádiz, al cubano Pedro Martínez Pérez de Terán, establecido en Cádiz junto a sus familiares, e integrado en la sociedad gaditana y militante del Partido Moderado.

De parecida manera, negreros también eran algunos miembros de la burguesía gaditana como los hermanos Abarzuza, Fernando y José Abarzuza  Imbrechts, gaditanos dedicados a  la trata  tanto en Cuba como en Cádiz, llegando a tener una factoría negrera en Cuba, y siendo José, gran contribuyente, según Ramos Santana (La burguesía gaditana en la época isabelina), además de accionista, Regidor municipal y subdirector del (segundo con esa denominación) Banco de Cádiz teniendo al negrero Pedro Martínez como director. Los hermanos Abarzuza invirtieron lo obtenido en Cuba en comercio marítimo, banca, seguros marítimos.

Otras casas comerciales gaditanas dedicadas al negocio de la trata fueron la de Manuel Lloret y la de Viuda de Portilla.  Estas firmas estuvieron entre las circunstancias que provocaron la disolución del Banco de Cádiz.  Según Ramos Santana en el otoño de 1864 se rumoreaba que el dinero del Banco de Cádiz se había utilizado para la trata de negros mediante créditos a las casas Portilla y Lloret. Todo ello, años antes de la revolución de septiembre de 1868.

Alrededor del mundo de la trata también andaba el gaditano de San Fernando, Manuel Pastor Fuentes, coronel retirado, residente en La Habana donde se enriqueció con la trata negrera. Impuso la cuota de 40 pesos por cada esclavo desembarcado y que, después, llevaba a la reina madre María Cristina de Borbón. Como agradecimiento hacia su madre, su hija la reina Isabel II le nombró Conde de Bagaes y Senador vitalicio.

Destacan también en este siniestro tráfico el menorquín Antonio Vinent, empresario, relacionado con el ferrocarril a Cádiz, accionista del Banco de Cádiz, Regidor del ayuntamiento gaditano y, tras su traslado a Madrid, y por más negrero que fuese se le nombró Senador del Reino y Marqués de Vinent.

Contribuyó al declive del negocio negrero el hecho de la persecución británica a los buques negreros por lo que se impuso la ocultación de tal actividad.

Los indianos retornados a España se dedicaron fundamentalmente a tres ramas inversoras pues, según Martín Rodrigo, se detecta una fuerte presencia de capitales procedentes del tráfico de esclavos en tres sectores estratégicos: en la banca, en el sector inmobiliario (por ejemplo, en las Ramblas y en el Eixample barcelonés) y en el transporte marítimo.

                             Antonio Víctor López y López de Lamadrid

 

ANTONIO LÓPEZ

Dos personajes más fueron, el oscuro malagueño Pedro Blanco y el cántabro José Fernández Gayón, emparentado con Antonio López de quien fue socio en Cuba, en la empresa Antonio López y Hermano, empresa negrera dedicada a la trata, a la compra-venta de esclavos

 

Antonio López, muy relacionado con Cádiz, financiero importante de origen humilde y objeto de polémica en Barcelona, en diversas épocas, por su relación con el negocio de la esclavitud, su trayectoria, como no podía ser de otra manera, tiene sus luces y sus sombras.

En 1863, formó parte  de un nuevo banco, el Banco de Crédito Mercantil, banco especializado en participar en el ensanche de Barcelona, y el ferrocarril por lo que formó parte de la creación de la Compañía Ferroviaria de Zaragoza a Pamplona y Barcelona.

En Cuba, la guerra hispano-cubana comenzó en octubre de 1868, casi coincidiendo con la revolución septembrina gaditana. Desde el primer momento, López puso sus buques a disposición del gobierno e incluso financió las expediciones militares a Cuba, como en 1876 cuando el gobierno, sin recursos económicos, se endeuda con la naviera de López en un montante de 25 millones de pesos fuertes, (también llamados dólar español, o peso duro con las columnas de Hércules), 500 millones de reales y  envía un fuerte contingente militar a Cuba de unos 24.000 soldados, la oficialidad y la caballería.

 

En 1878 es vicepresidente de la  Compañía de los Caminos de Hierro del Norte de España y es el año en el que el rey Alfonso XII le otorga el título de marqués de Comillas. Poco después alumbra un gran proyecto empresarial, cual es la creación del Banco Hispano Colonial para el desarrollo comercial e industrial de las islas, y esto es llamativo, para financiar a la Hacienda española en los transportes militares a la colonia.

Un banco sobre el que desarrolló un verdadero holding empresarial con empresas como la Compañía Trasatlántica Española, plantaciones de tabaco en Cuba o la Compañía General de Tabacos de Filipinas.

 

Cuando el inglés Thomas Haynes instala una factoría para buques de hierro en Puntales, el experimentado naviero Antonio López, se hace cargo (1878) de la factoría de Matagorda para reparación y mantenimiento de sus buques, factoría que comenzó con 200 trabajadores y que se amplió hasta 1.200, lo que produjo un importante desarrollo económico de la bahía gaditana. En julio de 1892, se botó en Matagorda el primer buque de vapor-correo construido en España, bajo el nombre de su yerno Joaquín del Piélago, destinado a la línea Cádiz-Tánger de la Trasatlántica.

 

Banquero, industrial, vicepresidente de compañía ferroviaria, prestó apoyo financiero a la que sería Universidad Pontificia de Comillas, por impulso de su hijo Claudio López Bru, II Marqués de Comillas. Con el tiempo, la Pontificia, como era conocida, se trasladaría a Madrid en los años 60 del pasado siglo.

                                     Joan Güell i Ferrer

En lo social Antonio López, al casar su hija con Eusebi Güell, emparienta con Joan Güell i Ferrer, padre de Eusebi, impulsor del parque Güell, además de negrero catalán enriquecido también con la trata. Eusebi era mecenas de Gaudí y de ahí que Gaudí diseñara El Capricho, verdadera obra de arte que López le encargó en Comillas.

Coinciden los especialistas en que López obtuvo su capital como negrero y dueño de cuatro cafetales y cuatro ingenios que aprovechaba para vender sus dotaciones de esclavos. Martín Rodrigo sostiene que hay dos fases en su trayectoria. En la inicial, en Cuba, estuvo vinculado al mundo de la esclavitud y a su tráfico.

Se dedicó a ello entre finales de 1840 y principios de 1850 siendo ilegal desde 1820. Gran parte de su fortuna tuvo su origen en la trata negrera.

No hay que exculpar a ningún negrero, ni esclavista de la época, aunque la esclavitud fuera legal en cierta época, no así el tráfico de esclavos.  En Cuba, por tanto, el uso de esclavos como mano de obra barata, para la industria azucarera sobre todo, que proporcionaba grandes beneficios provocó el incremento desmesurado de la esclavitud y de la trata.

Aunque el nuevo acuerdo firmado con Gran Bretaña (1835) por el que los británicos podían no sólo detener, sino juzgar y condenar a los responsables de los buques negreros o simplemente sospechosos de la trata, a pesar de ello, por prohibida que estuviera y abolida la esclavitud (1837) el tráfico existió y en Cuba duró hasta 1886.

En 1866 se decreta la libertad a los individuos de color en la Península solamente  (El texto legal llama “esclavos” pero evita  decir “negros”)

Recorte Real Decreto de 29 de septiembre de 1866 declarando la libertad  en la Península Ibérica.    (Gaceta de Madrid 02-10-1866)

Además, por más que fuera una actividad en decadencia y rechazable socialmente, el comercio de esclavos hasta se anunciaba en los periódicos, incluso en fechas bien tardías, y lo más humillante para la dignidad humana, a veces junto a la compraventa de animales.

 

 

En Cádiz, Antonio López tiene calle a su nombre, y su hijo Claudio un conjunto escultórico, también a su nombre, donde está ubicado, en la Alameda Marqués de Comillas, de cara al mar.

El monumento, inaugurado en 1922, es obra del escultor catalán Antonio Parera y el grupo escultórico lo forman dos mascarones, de popa y de proa, las figuras de un león y un cóndor, simbólicamente Europa y América, una madre con un niño que son España, como madre patria unida a América y el busto del homenajeado Don Claudio López Bru  II marqués de Comillas, muy relacionado con la ciudad en aspectos navieros principalmente. La columna central presenta decoración de medallones y escudos y una pieza de bronce que representa el cristianismo.

Monumento al II marqués de Comillas

José Mª Jurado

 

 

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Un comentario

  1. Me parece increíble que el autor del artículo hable del tráfico de esclavos en Cádiz y no cite a la historiadora, María del Carmen Cozar Navarro , quien ha realizado la investigación.
    Una progre diría que es un acto de micromachismo, yo , la autora, digo que es una falta de rigor científico y cortesía
    María del Carmen Cozar Navarro

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