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KICHI, ALTER EGO DE CARRANZA No hay votos

Escrito por Jose Maria Jurado

La Alcaldada

No sé si al alcalde le gustaría ser el alter ego de Carranza pero lo parece. El anacrónico viaje hacia las Fiestas Típicas suena a Carranza (alcalde, no estadio). Sólo falta el Batallón Infantil. El regreso a sus fechas propias en el año 2023 está en el aire y es cuestión de fe, creerlo o no creerlo.

Con la votación unánime por mayoría de los concejales, que representan a la mayoría de ciudadanos, se puede decir que “todo Cádiz” está en contra de la alcaldada de Kichi del regreso del carnaval a la primavera. Pero por legal que fuera, no es legítimo jugar la carta de la no vinculación de la votación cuando lo democrático es respetarla y aceptarla, sea cual sea la decisión del pleno. Resulta muy descarado, parece jugarreta de escasa calidad democrática. Pura rabieta de adolescente falto de madurez con tic autoritario tipo Carranza (¡fe-cha-i-na-mo-vi-ble!) sobre lo que debe hacerse, moralidad en lugar de ética, super ego frente a ego. Aquí lo de las paredes de cristal suena a sarcasmo.

El perjuicio para nuestra ciudad es económico en gran medida y de liderazgo y de prestigio. Resulta sorprendente que la ciudad que apuesta por la designación de su fiesta como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad no celebre la misma en sus fechas tradicionales con posibles consecuencias para la designación, por un hipotético avance de la Covid-19 en febrero y al propio tiempo se apueste por una, también hipotética, mejoría primaveral. Ambas apuestas realizadas sin ninguna base científica. Claro es que el avance de la pandemia obligaría a suspender toda festividad, toda, no solamente el Concurso y el Carnaval.

El coitus interruptus

La alcaldada produciría un carnaval descafeinado y mucho más complejo. Cambiar las desconocidas Bases del Concurso perdiéndose lo de “riguroso estreno (tipo, letras y músicas)” en el Falla por mor de que los que han cantado en otros concursos en febrero puedan hacerlo en Cádiz ha sido precipitadamente desmentido por la concejala del ramo. Si esto sucediera, en vez de actuar de oficio, se le echaría la pelota al Jurado Oficial que, en aplicación de las Bases, podría llegar a invalidar actuaciones. El Jurado Oficial pagaría el pato de ese papelón y el Ayuntamiento se lavaría las manos y (pa)pelillos a la mar.

No es cuestión baladí, pueden crearse tensiones o fuga de agrupaciones y seguro desprestigio del Concurso.  Medida sensata sería estudiar suprimir excepcionalmente este artículo de las Bases del Concurso.

Aunque la alcaldada kichiana unilateral, autocrática, malage e inamovible, ha producido pronunciamientos en contra de relevantes personajes, falta todavía una fuerte marejada de pacíficas protestas de la carnavalería y de distintos sectores ciudadanos, hostelería, estamentos eclesiales, estudiantes y ciudadanos en general.  Sería cuestión de liderar una reacción, ciudadana, como en Fuenteovejuna, enérgica, contundente que obligue al coitus interruptus de esta relación neurotizante que el ayuntamiento mantiene con la dama Cádiz.  Echarse atrás, retirada, retroceso… y aceptar la voluntad del pleno, solo puede entenderse como medida inteligente de signo democrático.

Pero contra todo pronóstico, hoy por hoy, Kichi se mantiene incólume como dueño de la ciudad, defensor y liberador de los gaditanos, como un Capitán Trueno solitario que en vez de espada usara el añorado megáfono de las arengas sindicalistas, ya que con eso se realiza y es feliz el hombre. Y Cádiz, ¿está anestesiada?

 

Esto es lo que hay

De nada sirve que más y más municipios se acojan al calendario tradicional (febrero) y al rebufo del no concurso gaditano implanten el suyo propio con la ayuda de las teles locales y regionales, y para más cachondeo con la posible participación de grupos de Cádiz. Está claro que estos municipios, los pobres, no saben la verdad del barquero que solo la conoce nuestro ínclito Kichi. ¡Ah!

Meses más tarde, apenas sin novedades, sin gas y sin gancho llegaría, desangelado, el concurso gaditano. Esto sería una devaluación de nuestra fiesta, y pérdida del liderazgo que tanto costó conseguir, tal vez difícil de recuperar, diga Kichi lo que quiera decir.

No es de recibo restar importancia a carnavales como el de Tenerife, culpar al Ministerio de Sanidad porque no dieron respuesta escrita a su consulta (¿se solicitó por escrito?) e incluso apropiarse de manifestaciones de la mismísima ministra cuando (en otro contexto no carnavalesco), habló de las mascarillas. Y tremenda es, por el miedo que suscita, la declarada querencia kichiana por un carnaval a fecha fija, ¡en mayo! (como Carranza, otra vez) cosa que ya se intentó con la anterior concejala para el día de Andalucía y la reacción popular impidió.

En serio, alcalde, si esto no es un despropósito ya me dirá usted qué cosa es. Evitar el contagio en febrero (y en marzo-abril-mayo-junio etc) es plausible, naturalmente que sí, pero con avales científicos que, hoy por hoy, no los hay. Y si la pandemia empeora en Cádiz habría que suspender toda concentración de multitudes, pero toda-toda, el Concurso, el Carnaval, la Semana Santa, el fútbol, los conciertos etc. Cuando su mentor espiritual, Carranza, con argumentos traídos por los pelos (y votación “popular” pseudo democrática y todo, que ganaron los “mayistas”) trasladó el carnaval a fechas inamovibles de mayo con casetas de feria de primavera metió tal cirugía que la fiesta sufrió una fase agónica que apenas se la reconocía. Vd. está dando pasos similares sin respetar la voluntad popular expresada en el pleno municipal.

¿Dos carnavales, o tres?

Carnaval de Febrero A celebrar sin Concurso, con/sin pandemia, sin apoyo municipal, a medio gas, pero con callejeras, romanceros y algunas agrupaciones “oficiales”. Todo un hito. Dos Finales y tres Carnavales. Ni su admirado Carranza consiguió esto.

Carnaval de Fin de Curso con sus dos sesiones finales, prácticamente coincidiendo con los exámenes de Junio y con la Selectividad.

Carnaval de Verano (Julio o Agosto) que pueden hacerlo desaparecer o bien potenciarlo de cara al turismo.

Como dijo alguien el carnaval es un cachondeo muy serio pero el Ayuntamiento, que practica el tremendismo gaditano, no se lo toma en serio porque toda esta perspectiva, pero toda, podría cambiar, ¡ojo!, con la mejoría epidémica y si se practica ya, pero ya mismo, el coitus interruptus carnavalesco.

Estamos terminando noviembre y aún queda tiempo, apretado pero posible, para que el Carnaval de Cádiz se celebre en sus fechas a semejanza de un gran número de localidades.

Cádiz lo merece.

 

Jose María Jurado

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