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Apuntes de la Historia de Cádiz. Cádiz y el Undécimo Trabajo de Hércules. El Jardín de las Hespérides

Cádiz y el Undécimo Trabajo de Hércules. El Jardín de las Hespérides

Estimados lectores, de nuevo abordamos el apasionante mundo de la mitología griega. Siempre y como en anteriores ocasiones mostrando la relación con nuestra ciudad de Cádiz o su entorno. Como todos sabéis, la mitología griega es el conjunto de mitos y leyendas pertenecientes a la cultura de la antigua Grecia, que tratan de sus dioses y héroes, la naturaleza del mundo, los orígenes y el significado de sus propios cultos y prácticas rituales.
Anteriormente y en esta misma sección de País Gaditano, dimos a conocer otro episodio mitológico sobre nuestro Hércules gaditano y teniendo como escenario también nuestra ciudad.
No todas las tierras por las que estuvo el antiquísimo mito de Hércules tienen la suerte de haber acogido algunos de esos trabajos. Tenemos en la zona en que vivimos, el privilegio de haber participado en la gestación de este mito con mayor intensidad que cualquier otro lugar de la geografía Mediterránea.
Hoy traemos el undécimo trabajo que se le encomendó a este mito, robar las manzanas de oro del jardín de las Hespérides, siendo ubicado el lugar por algunos autores clásicos como por ejemplo el poeta griego-siciliano Estesícoro, en su poema la Canción de Gerión, o por el geógrafo griego Estrabón, en su libro Geografía, situaban al sur de la península ibérica.
Tras el décimo trabajo, ya comentado, robar el ganado de bueyes rojos a Gerión, Euristeo envió a Hércules a realizar una prueba más. Ahora debía viajar hasta los confines del mundo conocido, así denominaban los griegos el sur de nuestra actual España, y traerle las manzanas de oro de las Hespérides o damas de la noche, que eran las hijas del titán Atlas, el cual vivía en el límite occidental del mundo.
Las Hespérides eran tres ninfas que cuidaban un maravilloso jardín de manzanas de oro en un lejano rincón del mundo conocido.
Sus nombres eran, Egle (la brillante), Hesperaretusa (la aretusa del poniente) y Erítia (la roja). Que por cierto y como todos sabemos, con este último nombre, Erítia, se conocía a la isla cercana a la costa del sur de Hispania que fue la ubicación de la colonia púnica original de Gadir, Islas Gadeíras, actual Cádiz. La isla también fue el hogar de Gerión, derrotado por Hércules en el anterior trabajo.
Ellas vivían cerca de su padre, en un jardín custodiando por un dragón de cíen cabezas llamado Ladón. Allí estaban las manzanas que Hera había recibido de Gaya como regalo de boda.
No fue un camino fácil para nuestro héroe. La primera dificultad que se encontró Hércules, fue averiguar dónde se encontraba el famoso jardín. Primero se dirigió hacía Macedonia, donde logró vencer a Cicno. En Iliria preguntó a unas ninfas que le dijeron que solo Nereo podría indicarle la situación del jardín. Le llevaron ante Nereo el cual no quiso decirle nada, hasta que Hércules en un ataque de íra consiguió abrazarlo con su fuerza çolosal con el firme propósito de no soltarle hasta que no le mostrara el camino que debía seguir. Camino del jardín luchó con Busiris. En Asia mató a Ematión. Y a su paso por el Cáucaso liberó a Prometeo, con el consentimiento de Zeus, mátando con una flecha al águila que todas las mañanas le roía el hígado. En agradecimiento Prometeo le aconsejó que no arrancase las manzanas con sus propias manos.
Una vez llegó Hércules al jardín de las Hespérides, y siguiendo el consejo de Prometeo, le rogó a Atlante (un titán condenado por Zeus a mantener separada la tierra del cielo sosteniendo el mundo con sus hombros y manos para toda la eternidad) que cogiese las manzanas, mientras él le sostenía la bóveda terrestre. Atlante accedió a la petición de Hércules, y al regresar del jardín con las manzanas le dijo que él mismo llevaría las manzanas a su destino. Hércules utilizando la astucia, se mostró en principio conforme, pero le pidió al titán que sujetase durante un momento la bóveda mientras él se colocaba una almohada para estar más cómodo. Una vez que el confiado titán tomó de nuevo el peso de los pilares de la tierra sobre sus hombros, Hércules cogió las manzanas y echó a correr. Cuando llegó a Micenas, lugar donde se encontraba Euristeo, devolvió las manzanas a Hera, que las puso de nuevo en el jardín concluyendo «el trabajo».
Muy interesante mencionar la estatuilla hallada en las inmediaciones del templo de Hércules en Sancti-Petri, antigua isla gaditana, que representa a nuestro Hércules sosteniendo en su mano las tres manzanas doradas del Jardín de las Hespérides.
Esta estatuilla, pieza emblemática donde las haya, podría estar datada según D. Ramón Corzo Sánchez, historiador, arqueólogo, profesor universitario, y especializado en Arqueología fenicio púnica en Cádiz, en torno al siglo V a.C., muy poco después de que Estesícoro concluyera su obra «Gerioneida».

También mencionar como dato histórico, que Hesperia fue unos de los primeros nombres por el que se conoció España. Entre los antiguos griegos que conocieron la Península Ibérica, o supieron de ella, se extendió la denominación genérica de “Hesperia”, relacionada en la referencia mitológica de “Las Hespérides” y con referencia al jardín mencionado por consiguiente.

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