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Cádiz C. de Fútbol 2 Real Zaragoza 0 – La crónica de Antonio Cama

Antonio Cama
Escrito por Antonio Cama

Para hacer la crónica de este partido me he tomado tiempo, creo que el encuentro, el resultado, la dinámica que llevaba el equipo y el contrario lo requería.

Anoche nos gustó el Cádiz, creo que a todos, incluidos los más exigentes, porque vimos al equipo más reconocible de la era Cervera, el propio entrenador lo reconoce al final del encuentro.

El Cádiz salió con ese 1-4-2-3-1 habitual, en la portería Cifuentes, con Correa, Servando, Marcos Mauro y el “repescado” Lucas Bijker que ocupó la plaza del sancionado Brian. En el doble pivote, lo hicieron Garrido y Alex Fernandez, por delante de ellos una línea de tres con Barral en la derecha, Alvaro García en la izquierda y Perea por el centro, el referente arriba fue Carrillo.

En los primeros minutos de partido el Zaragoza quiso ser mejor, y tuvo una clara intención de demostrar que quería ganar, merodeó el área nuestra, y en un pase en profundidad Toquero le gana la espalda a los centrales entrando en el área pero su remate flojo lo atrapa Cifuentes sin dificultad. Es cierto que en estos primeros compases el Zaragoza tuvo más el balón, pero eso duró solo séis minutos, el tiempo justo para que Alvaro García asisitiera a Barral en el área, el isleño jugaba en la banda pero en esa jugada había ocupado el sitio donde mejor se mueve, el lugar en donde al que sabe le dan un metro y la “mete”, recibió de espaldas, se gira sin tocar la pelota y remata con su pierna “buena”  a la escuadra contraria, imposible para el portero.

Al Cádiz se le puso el partido como siempre quiere, y para los maños al contrario, como nunca quieren cuando juegan con un equipo como el nuestro. Después del gol el encuentro siguió con la intensidad que había comenzado y el Zaragoza se encomendaba a lo que pudieran hacer el goleador Borja Iglesias y el incansable Toquero, pero poco acompañados siempre. A destacar el generoso trabajo en las bandas de Barral y Alvaro García, la pelea de Carrillo con los dos centrales, el desahogo que le da Perea al equipo cuando recibe entre líneas, a veces peca de tocar demasiado el balón, pero seguro que lo hace porque se siente cómodo jugando en esa posición, y sabe que hacer con la pelota cuando la tiene. Encomiable el trabajo de los dos medios centros, ayer vimos al mejor Garrido y al Alex más parecido al que jugaba con Josemari. La defensa muy sólida, perfecto los dos laterales y la pareja de centrales que se las veían con los dos “bichos” que el Zaragoza tenía arriba.

En la segunda parte todo cambió poco, el Cádiz siguió siendo ese equipo sólido que no da opciones, que trabaja incansablemente y que espera su momento. A los tres minutos de este segundo tiempo ellos tuvieron una ocasión tras un magnífico disparo de Javi Rios que Cifuentes despeja a córner magistralmente, ya no hicieron más. Para colmo de males en el 65 Delmás recibe la segunda amarilla por una entrada ta fortísima como innecesaria sobre Alvaro García en la banda, justo en la línea que divide los dos campos. Todavía no se habían repuesto los maños de la expulsión cuando Perea mete un pase perfecto en profundidad  a Alvarito y este no desaprovecha la ocasión de llegar cómodo, meterse en el área y fusilar a Cristian Alvarez metiéndole el balón entre las piernas, un justísimo gol, al más puro estilo del juego que ha hecho grande a este equipo.

Desde el dos a cero hasta el final el partido siguió por los mismos derroteros, un Cádiz con un Garrido inexpugnable, se los “comió” a todos, y un Zaragoza incapaz de hacerle daño a pesar de los cambios, ya era complicado cuando ellos jugaban con once, con uno menos se les hizo imposible. Dos minutos después del segundo gol  Correa se retira con problemas musculares, en su lugar entre Kecojevic, el cambio obliga a Servando a ocupar el lateral y Kecojevic hace pareja de centrales con Marcos Mauro. En el 71 es Nico Hudalgo el que entra por un Perea que tenía problemas físicos, el cambio saca de la banda a Barral para que juegue de segundo punta y Nico Hidalgo pasa a jugar en la derecha delante de Servando. En el 80 Barral empieza a tener también algún problema físico y deja su lugar a Jona que juega esos últimos minutos de partido en la meda punta por el centro.  El partido acabó con la tranquilidad que te da ir ganando por dos goles de diferencia, ante un contrario que juega con uno menos y sin las ideas claras, gracias, al enorme trabajo de los nuestros. Vicotria balsámica en el mejor momento de la liga, haciendo uno de los mejores partidos como local en lo que va de campeonato. Ahora nos queda apretar los dientes y sacar estas mismas armas en los tres partidos restantes.

 

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