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Actualidad Patrimonio Ventana del Ateneo

APUNTES DE LA HISTORIA DE CÁDIZ. La Batalla de la Poza de Santa Isabel.

Adolfo Morera Salvago

La Batalla de la Poza de Santa Isabel. La Primera Victoria al Invasor Francés.

De nuevo volvemos con otro episodio histórico en el que Cádiz vuelve a tener un papel protagonista.

Muchos creen que la primera batalla que España ganó a Francia durante la guerra de la Independencia fue Bailen, pero no fue así…

Justo en este mes de junio de 2018 se cumple 210 años de esta desconocida batalla en aguas de nuestra Bahía de Cádiz.

Entre los días 9 y 14 de junio de 1808 tuvo lugar la primera derrota de las fuerzas de Napoleón en la Guerra de la Independencia  de nuestro pais.

Todo empezó como sabemos con el alzamiento en Madrid del 2 de mayo de 1808 contra el invasor napoleónico. Pronto se hizo notar con preocupación en Cádiz que la escuadra francesa sobreviviente del combate de Trafalgar en 1805 seguía fondeada en Cádiz, ahora al mando del almirante Rosily-Mesros.

El almirante francés Rosily al recibir la noticia del alzamiento y la declaración de guerra, ordenó mover su flota en la misma bahía para ponerla fuera del alcance de la artillería de los baluartes y fortalezas para evitar el fuego que desde ellas podrían producir.

Rosily procuró ir alargando el combate con la esperanza de recibir pronto la ayuda de sus compatriotas. Por otro lado, la población gaditana no comprendía cómo se seguía sin combatir contra los franceses tras las noticias del levantamiento en casi todo el país contra un ejército invasor. Por eso no extrañó que hubiera un motín en nuestra ciudad, con las consecuencias de asaltos a casas de la colonia francesa que residía en la ciudad y el asesinato del gobernador Francisco María de Solano en la plaza de San Juan de Dios por considerarlo injustamente afrancesado.

Una vez planeado el ataque por el Jefe de Escuadra Juan Ruiz de Apodaca, el general Tomás de Morla envió una advertencia el 9 de junio a Rosily, instándole a una rendición incondicional en el plazo de dos horas o de lo contrario: “…soltaré mis fuegos de bombas y balas rasas que serán rojas si V.E. se obstina…., siendo ésta rechazada por el almirante francés sin ánimo de rendirse. De esta manera comenzó el ataque desde las baterías y por las fuerzas sutiles (lanchas cañoneras, bombardas). Los franceses repelieron el ataque que durante cinco horas intentaron infructuosamente rendirlos. Aún así tuvieron daños en cascos y arboladuras, con unas bajas de 13 fallecidos y 51 heridos. Los españoles también vieron como se inutilizaban 7 bombarderas con un balance de 4 fallecidos y 5 heridos.

El día 10 de Junio el combate continuó  con menos intensidad por ambas partes. A media mañana, el buque francés “Le Herós”, izó la bandera española como señal de parlamento. Se le exigió a Rosily la rendición sin condiciones, contestando  éste negativamente de nuevo.

El día 11 de Junio Rosily insistió en que se le permitiese abandonar Cádiz. Sólo escondía la intención de alargar las negociaciones demorando todo lo posible la reanudación de los combates, con la esperanza de recibir a tiempo ayuda por tierra del ejército francés operante en la Península. Morla le dijo que o se rendía o le destrozaba la flota.

Hay que decir, que las condiciones de las fuerzas españolas no eran buenas ya que faltaba pólvora, por lo que no era posible otro ataque como el del día 9. Así que se optó por instalar nuevas baterías simuladas. Todo una “fachada” por no tener poder de ataque, debido a la falta de pólvora. Para evitar que los franceses intentasen entrar en el arsenal se bloqueó este con el hundimiento del navío “Miño”.

El día 14 de junio se volvió a intimar a la rendición de la escuadra francesa sin condiciones. Rosily era sabedor de que no podría resistir mucho tiempo, de modo que durante el transcurso de la mañana, los pabellones franceses fueron sustituídos por los españoles. En total se entregaron 3.676 prisioneros, un botín de 5 navíos de línea y una fragata, armados con 456 cañones, numerosas armas individuales y gran cantidad de munición.

Triste fue la suerte que corrieron los 3.676 prisioneros enviados a pontones, (viejos navíos de línea habilitados como presidios flotantes anclados en medio de nuestra bahía). A partir de aquí comienza para estos marinos un largo periodo de reclusión, pero esto será otra historia….

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Adolfo Morera Salvago

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