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Apuntes de la Historia de Cádiz. El llanto Amargo de Julio César en Gades (Cádiz).

Adolfo Morera Salvago
Es poco conocido quizás el relato que abordamos hoy sobre Julio César, el general que mayor gloria dió a la antigua Roma y benefactor de Gades que nos describe el historiador y biógrafo romano Suetonio en su obra La Vida de los Doce Césares.

Julio César a lo largo de su vida viajó varias veces a Hispania (España), bien por responsabilidades de sus cargos o bien por motivos de guerra.

Fue en su primer viaje, en la primavera del año 69 a.C cuando visitó nuestras tierras  recién nombrado cuestor (algo asi como juez y recaudador de impuestos) junto a su superior el gobernador Antistio Veto. Su cometido como cuestor suponía resumidamente el control de las finanzas de la provincia, aunque también absorbió otras competencias propias del gobernador Veto, quien le encomendó visitar varias comunidades para solucionar problemas de sus habitantes y administrar justicia.

Precisamente cuando visita Gades en el ejercicio de su cargo ocurre esta anécdota curiosa.
Al mismo tiempo, en esta misma época, cabe también destacar la relación que entabló con la gaditana familia Balbo y mas concretamente con Lucio Cornelio Balbo El Mayor. Esta amistad con el gaditano resultaría crucial para Julio César en el futuro, ya que se convertiría en su consejero, amigo y mano derecha.

Suetonio cuenta que durante su estancia en nuestra ciudad, Julio César quiso visitar el renombrado y famoso en todo el Mediterráneo templo de Melkart, ahora bajo dominio romano Templo de Hércules  para consultar el oráculo. Antes que él lo habían visitado muchos viajeros entre los que se encontaban generales ilustres como Aníbal o Pompeyo.
A Julio César le preocupaba su futuro sin lugar a dudas.
Encontrándose entonces en las dependencias del Templo se detuvo ante una majestuosa estatua del gran general macedonio Alejandro Magno y rompió a llorar amargamente postrandose a la vez ante ésta. Julio César argumentó que el gran Alejandro a su edad había conquistado el mundo y él no había hecho aún nada notable ni trascendental.

Frustrado en este episodio, esa misma  noche tendría un sueño que le perturbó, en el que él violaba a su propia madre.
Los sacerdotes y adivinos del templo le movieron a las más desmedidas esperanzas, tomándolo en el sentido de que se trataba de un presagio en el que se alzaría con el poder del imperio, además de las conquistas de tierras. Ya que afirmaban que a su madre a la cual había visto sometida representaba a la tierra.
Sin duda un pasaje de nuestra historia de Cádiz lleno de fascinación y de personajes ilustres como tantos otros.

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